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2 de julio de 2015

Cuando la innovación llega a RRHH

Hoy en día, el propio ecosistema en que nos manejamos nos hace evolucionar, cambiar y plantearnos actividades diferentes para poder seguir adelante, mejorando y cambiando los planteamientos tradicionales empresariales.

Acudir a las fuentes de la innovación puede resultar hasta sano para poder hacer efectivo un modelo de negocio diferente al que creíamos legítimo para avanzar, pero sobre todo, tener capacidad de adaptación y creer en la inteligencia humana es una base de éxito para conseguirlo.

Hasta ahora, no había conocido ninguna empresa que se dedicase a la fuerza de ventas y que no pensase que las personas eran recursos... y casi inhumanos.


Esta semana estuve con una persona que me presentó un modelo de negocio disruptivo en este sector: era para mi toda una sorpresa descubrir una fuerza de ventas que motivase desde la positividad, sin conocerlo en profundidad creo que puede rozar el experimento de Paulov, que acostumbras al estímulo por el mero hecho de hacer tu trabajo, pero también tengo claro que la falta de motivación en ningún sector, pero especialmente al trabajar con equipos comerciales, no funciona.

La misma adaptación que le pides al equipo, debe ser la empresa lo suficiente permeable y capaz de llevarla a cabo, para que su ejemplo no se pierda en el desierto: no puedes comprometerte a exigir nada, que no seas capaz de dar.

¿ejemplos de empresas que tengan nuevas formas de entender los rrhh y buenas prácticas? nos encantará escuchar y compartir vuestros ejemplos.

Sandra Negreira

4 de junio de 2015

Que hacer cuando no hay nada que hacer

No es ningún secreto que una de mis debilidades es la estrategia, y en el día a día estoy pensando en ella incluso de forma inconsciente cuando estoy trabajando.

No he conocido ninguna empresa que nunca tenga nada que hacer, salvo el caso en que se encuentre en pleno proceso de liquidación, en cuyo caso, lo normal es que estés haciendo lo que tienes que hacer para acabar una etapa y estar ya pensando en la siguiente.

Mientras la organización está viva debe tener ilusiones, ganas de generar emociones y cambios, de vincular a las personas que la forman y con las que se relaciona sea como objetivo B2B o B2P, y eso sólo se consigue cuando no para, cuando mientras tiene algún rato para disfrutar de un relax, cuando saborea algún triunfo, alguien está pensando ya en lo que es mejorable, en aquello que puede variar para mejorar la calidad, para llegar más y mejor a su cliente, y como hacerlo con los tiempos, con la nueva realidad que conforman la globalización, las nuevas tecnologías y la forma de relacionarse imperante, desde la emoción.

Es posible que parezca extraño hablar en el mismo artículo de emoción y estrategia, pero hace años que negocios y personas van de la mano, y la obviedad está ahí, aunque no queramos.

Banco Imagen Libre Pixabay
El mundo sigue cambiando, cada vez más rápido y más ágil, las personas evolucionan, pero para conseguir internacionalizar, crecer, y hacer de tu organización un negocio, sólo podrás utilizar todas las posibilidades, y los gustos en la actualidad son el rey.

Hay muchas cosas por hacer, muchos datos que revisar, muchas estadísticas, muchas nuevas ciencias que están sumando para conocer un poco más el patrón de comportamiento, y la previsión de actuación de las personas o negocios con los que interactuamos, pero de momento la variable "factor sorpresa" sigue siendo alto ya que el mestizaje, la cultura multidisciplinar y la globalización aún no se ha convertido en patrón homogéneo, y cada zona tiene peculiaridades y habitantes dispuestos a defender y cuidar su diferenciación.

Crecer pensando en global, actuando desde lo local es una nueva realidad presente en muchos casos, y que conforma también una realidad de los negocios que apuestan por entornos ecológicos, y en muchos casos autosuficientes en todo lo que pueden, y cada vez pueden más.

El cliente cada vez tiene más opciones para elegir, y una parte de tu trabajo es hacerle comprender a las personas, que tu perspectiva y puesta en valor, es el más afín a ellos, y aquel que sabrá aunar emoción y razón para alinearse de manera sistemática, consiguiendo alejar la necesidad de competencia o de buscar un segundo proveedor, de la mente de nuestro objeto de deseo, el cliente.

Sandra Negreira

5 de noviembre de 2014

Análisis de una idea de negocio

Cuando tenemos en mente emprender, llevar adelante una idea de negocio, es importante tener en cuenta la viabilidad de la idea en si misma, y hay que configurar un análisis en torno a ella, esto es: 

* Diseñar y evaluar la propia idea de negocio,
* Estudio del entorno y los clientes potenciales, 
* Toma de decisiones en función de la pre-viabilidad.

Cualquier plan de negocio, debe tomar como punto de referencia, de partida, la descripción de la idea de negocio, ya que en ella se apoyan todas las decisiones que se tomen, para hacer de ellas una oportunidad de negocio.

Tener una buena idea de negocio es una condición necesaria, pero en ningún caso suficiente para llevar a cabo un proyecto con éxito ya que las actuaciones estratégicas son fundamentales y complementarias en este camino hacia el éxito; en la fase de la implementación es donde, realmente, cualquier idea, por brillante que sea, se la juega; la historia y la actualidad, están llenas de ideas que sobre el papel son maravillosas pero que, por errores o imprecisiones en la actitud y actuación de los socios, pueden llevar al traste y ahondar en la complacencia de creerse la incapacidad propia para la actitud empresarial.

Trabajamos mucho con las personas que no tienen una idea clara de negocio, ni de su actuación profesional de cara a futuro, puesto que realmente las mejores y más útiles ideas de negocio se encuentran en la observación propia de la realidad bien por necesidades no cubiertas, o bien, por la comprensión de actitudes que permitan satisfacer o superar las expectativas de los usuarios.

Si tienes una idea interesante, es saludable contrastarla antes de llevarla a cabo (el método Lean Start Up) para equivocarte rápido y barato; además te ayuda a la adopción de una mentalidad de cliente, y así valorar el diseño, adecuarlo a la mente de nuestro cliente potencial.

Una de las fases más interesantes a nivel personal es precisamente ésta, la de validación y contraste ya que para ello la persona debe usar diferentes vías de información, pasando de las asociaciones empresariales a aprovechar cambios en la legislación vigente, ideas de otros mercados que no están actualmente en nuestro país, y contactar con gente creativa, todos aquellos que tienen una visión e inquietudes lejos de toda duda, diferente para conseguir objetivos distintos.

Banco MorgueFile
Si tenemos una idea de negocio que creemos puede convertirse en una oportunidad de negocio, hay que llevar a cabo una serie de pasos previos para intentar conseguir en la medida de lo posible, los beneficios en su adopción: 

- Recopilar la información útil y relevante para el tipo de negocio en el que nos centramos.
- Concretar las necesidades descubiertas que va a satisfacer nuestra empresa.
- Analizar si es susceptible de implantación.
- Buscar defectos y dificultades que puedan surgir a la hora de su aplicación.

Recuerda que emprender, no debe ser una burbuja para que sólo ganen dinero los que están a tu alrededor: si vas a emprender, lo que vas a hacer es ser empresario, inicialmente con unas limitaciones o un tamaño menor que tu competencia, pero no por ello menos válido; prepárate bien, lánzate al mundo para demostrar y seguir evidenciando que el tamaño no importa, sólo estamos pendientes de la calidad!


Sandra Negreira
Factoría Colaborando

1 de octubre de 2014

El “mapa”: condicionantes a tener en cuenta.



El desarrollo de un proceso de trabajo en equipo estará siempre condicionado por las características específicas del grupo implicado. De todos modos, es posible identificar algunos condicionantes genéricos: 




La experiencia del equipo. Si se está formando, o si lo que se busca es iniciar una nueva etapa, o “provocar” un cambio en su situación actual, etc., el estilo de “gestión” del proceso tendrá que tener en cuenta su trayectoria previa; como es obvio.

Así, es recomendable “valorar” la situación del grupo y su “nivel” de “madurez” como tal; los valores, las prácticas y los “hitos” históricos y actuales que marcan su forma de entenderse a sí mismo y su entorno. Alguno de estos “hitos” pueden ser “instrumentos” válidos para ser “trabajados”, iniciando un “avance” del equipo.

El grado de “diversidad” presente en el grupo. La diversidad es, por regla general, enriquecedora, y genera potencialidades; pero requiere también de una “gestión” que facilite su integración y coordinación efectiva.

El entorno. Es una obviedad necesaria incidir en que el entorno en el que se inserta el grupo influirá de forma determinante en el mismo. 

El tamaño del grupo. El tamaño es un condicionante central; la complejidad potencial del proceso aumenta a medida que aumenta el número de personas implicadas. Lo importante es saber que existen estrategias y técnicas que permiten y aprovechan esta complejidad.

Lo que lo aglutina. El trabajo en equipo requiere de una visión, una idea fuerza, un objetivo compartido; una referencia que da al grupo su razón de ser y le empuja en su proceso. 

Nivel de experiencia en “dinámica grupal”. Es otra obviedad necesaria incidir en que será más fácil realizar un trabajo efectivo en equipo cuando en el mismo estén presentes personas que tengan ya experiencia y capacidad de trabajo en equipo.

Jorge Fente


24 de septiembre de 2014

Solución de conflictos: el sistema Meta Deseo

Si trabajamos en grupo, es fácil que nos encontremos con momentos de tensión, la propia presión y la tensión provoca que haya malentendidos o bien, que los nervios afloren y se hagan visibles y mucho más evidentes de lo que sería deseable.

Existe un proceso, el Meta Deseo, que puede ayudarnos a solucionar este tipo de conflictos en un grupo, siendo muy estructurado y haciéndose necesario que todo el grupo comprenda que:
Banco MorgueFile

* El problema pertenece a una persona y los demás forman equipo para resolverlo.
*La persona que tiene el problema no debe ser criticada, sólo se le harán preguntas para pedir aclaraciones.
*Nadie en el grupo criticará ni discutirá las ideas de los demás.

Uno de los participantes hace de "moderador" y otra de "presentador" de problema y durante la sesión los participantes apuntan en papeles las ideas que no tienen tiempo de expresar, y se los entregan después al "presentador".

El proceso se conforma de las siguientes etapas: 

1.- Identificar el conflicto. Etapa opcional, ya que el grupo puede tener definido ya el problema que quieren resolver.

2.- Explicar el conflicto. Detallar por qué es un problema, por qué lo es para él más que para otras personas, las posibles soluciones que hayan pensado, Cuál será la solución por improbable y fantasiosa que parezca, que de darse, lo arreglaría todo.

3.- Trabajar el conflicto en busca de soluciones:

  •       Se seleccionan las ideas más atractivas y se contesta con una "respuesta específica" 
  •       Se insiste sobre el aspecto a trabajar para que la solución sea factible.
  •       Se pide al grupo que emita ideas sobre posibles soluciones para alcanzar la meta/deseo.
  • Se comentan las soluciones que parecen posibles y desarrollándolas con el grupo, se explican los pasos concretos a aplicar para tener la solución y se marca un plazo.
  • Se entregan al presentador todas las ideas que no ha tenido tiempo a verbalizar y se han apuntado respecto a "como hacer para... "

Todos estos elementos ayudan a crear un buen ambiente, y a constituir una comunidad de apoyo, en la que los individuos que la forman pueden mejorar fomentando el aprecio a si mismo y los demás puesto que la propia sociedad no la fomenta.

Es necesario que cualquier conflicto salga a la luz para que el apoyo mutuo no se estropee a causa de dificultades de larga duración.

Sandra Negreira

16 de julio de 2014

Gestión de Equipos


Hoy en día la gestión de equipos puede ser una de las áreas que se esté viendo más afectada y modificada por el nuevo entorno laboral, social, económico y global que nos toca vivir, lo cual no significa que la labor vaya a resultar imposible o baldía.

En la actualidad, y cada vez de manera más rápida se busca que las personas se sientan cómodos y satisfechos dentro de su estructura, creando relaciones interpersonales de confianza, asumiendo la expresión de la personalidad individual en tu puesto de trabajo; al asumir autonomías, libre expresión de opiniones, compromiso con el rol asignado por el equipo, donde puedas dejar aflorar lo mejor de ti y apoyar tus debilidades en los demás, estás optimizando la productividad personal, profesional y organizativa.

En muchos casos los directivos son incapaces de entender que una mejor formación académica no implica necesariamente que la gestión de relaciones inter personales sean un éxito, y pueden llegar a dinamitar el trabajo en vez de ayudar a mejorarlo, y es que asignaturas como empatia, autoconocimiento o inteligencia emocional no se aprenden (todavía) en los manuales técnicos, ni siquiera como enfrentar un problema desde el punto de vista de un colaborador, lo que entorpece enormemente la labor de cualquier miembro del equipo ya que llevar a cabo tu tarea no es sinónimo de eficiencia a largo plazo: hay que cumplir con las necesidades de aquellos que nos dirigen y de aquellos a quienes dirigimos, o en caso contrario nos estaremos dinamitando.


Dirigir, es por definición conseguir resultados basándonos en el trabajo de otras personas, sean colaboradores, proveedores o competidores; todos los elementos que se relacionan con la organización nos ayudan o complican a la hora de conseguirlos! 

Para seguir hablando de este tema, os dejo el enlace del webinar que hace poco contando mi opinión personal desde la experiencia a la evolución que está viviendo la gestión, dirección y la pertenencia a un equipo.



Sandra Negreira
Consultora en Estrategia

9 de julio de 2014

El "viaje": el equipo como proceso

En un post anterior hablábamos del “trabajo en equipo” como la situación en la que un grupo de personas se implica y actúa en un marco de cohesión y colaboración intensa; para desarrollar un trabajo y alcanzar unas metas compartidas.
Es lógico pensar que esta situación “ideal” no se da espontáneamente; sino que es el resultado de un proceso de integración, en el que el grupo va desarrollando gradualmente sus capacidades para operar en estos términos.
Es por esto que, en la práctica, se podría hablar de que el trabajo en equipo es una cuestión de grado; siempre se puede aspirar a ser mejor equipo, siempre hay que trabajar para mantener las capacidades adquiridas.

En la práctica, el proceso de interacción de un grupo de trabajo no sigue una pauta “natural” o “lineal” de integración; es más bien un proceso complejo y “reflexivo”.
Al igual que las personas que los forman, los grupos comparten, en mayor o menor medida, percepciones, sentimientos, actitudes, comportamientos, etc.; que varían según los distintos “momentos” por los que pasa a lo largo de su existencia. Por ejemplo, que no es lo mismo un grupo que acaba de formarse que otro que lleva ya un tiempo en acción.
En cualquier caso, las personas no trabajan en equipo por el mero hecho de formar parte de un equipo. Es necesario que compartan y desarrollen  una serie de referencias, mecanismos, habilidades...
Así entendido, el trabajo en equipo es, además de un instrumento para alcanzar unos resultados, un objetivo en si mismo.

Es en este sentido que podemos hablar del proceso de construcción de un equipo en términos de diseño; en la medida en la que sea pensado, pactado, planificado y guiado explícitamente con este objetivo.
Aunque el resultado final de este proceso, obviamente, no esté tampoco garantizado por responder a un diseño, si podemos pensar que tendrá más posibilidades y resultados.

Por su relevancia, destacaremos dos reflexiones a tener en cuenta a este respecto:



El equipo responde al “estilo” de liderazgo que se le “aplica”. Si lo que pretendemos es desarrollar un proceso de trabajo en equipo, el estilo de dirección aplicado al grupo deberá atender tanto a que alcance sus objetivos, como a que las personas que lo forman se impliquen y participen activamente en este proceso. El objetivo es ir ganando habilidades de comunicación, capacidades de trabajo conjunto y cotas de corresponsabilización en la “dirección” del trabajo. 


El equipo desarrolla un aprendizaje a partir de su proceso. A medida que el equipo va a desarrollando su trabajo, las personas que lo forman irán “tomando conciencia” de lo que supone trabajar en grupo (desde su propia vivencia). La puesta en común de esta vivencia, y compartir decisiones a partir de la misma, hace posible que el equipo “madure” sus capacidades; para que cada integrante sepa participar en el mismo según lo que convenga en cada momento.

Jorge Fente

30 de junio de 2014
















ÉXITO: (Del lat. exĭtus, salida).

1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.

2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.

3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.

Esta es la definición según la RAE, una definición bastante escueta y sencilla para algo tan perseguido y anhelado por todos.

Me gusta especialmente lo de “resultado feliz”.

¿Tiene sentido tiene hacer algo que no te conduzca a ser feliz? ¿qué clase de éxito sería ese?

Claro que esto es muy fácil decirlo, “tener éxito para ser feliz”. Pero el éxito está más cerca de lo que creemos, tanto que suele pasar desapercibido. No estoy hablando del concepto de éxito acomplejado, grandilocuente y materialista, sino de ese éxito que logra acabar con la apatía, que nos hace colaborar con otros sin fisuras ni desconfianzas, y que (y esto es lo bueno) no depende de que el resultado sea el óptimo, sino de que el resultado sea feliz.

Hablo del partido del domingo. De la Pachanga. Con mayúsculas.

No se me rían. Es bien conocido el efecto favorable del deporte para nuestra salud, pero no estoy hablando de eso, es más, puede que alguno resulte lesionado practicándolo.
Hablo de un momento esperado cada semana, un momento en el que nos reunimos con amigos, compañeros de trabajo o incluso desconocidos para lograr en un tiempo récord eso que los gurús de lo laboral hablan en sus libros y vídeos motivadores.

En apenas 2 horas, ese grupo de personas se ponen de acuerdo sobre el objetivo a alcanzar, valoran sus capacidades y se adjudican unos roles en función de ellas, definen una estrategia y entregan su energía al máximo en favor de un objetivo común. Y todo respetando las reglas y al contrario. No suena mal, ¿verdad?.

Cuantas veces me habré preguntado porqué no podemos ser el resto de la semana como esas 2 horas en las que nuestro éxito es ser feliz y sentirnos parte de algo, en poner el cerebro al servicio del corazón y no al revés.

Durante la Pachanga damos la mejor versión de nosotros mismos, llevamos nuestras capacidades al máximo, tomamos riesgos, sonreímos en la cara del fracaso.

Cuando la Pachanga llega a su fin, hayamos ganado o hayamos perdido, se produce una catarsis, damos por terminada una semana llena de frustración, sinsabores o aburrimiento. Nos hemos limpiado, nos hemos redimido a través del esfuerzo, de la motivación... hemos sudado, sufrido, caído, levantado, reído... nos hemos perdonado un poco a nosotros mismos y lo mejor es que hemos enseñado a los gurús de lo laboral que las claves para el éxito están dentro de nosotros mismos.

En un lugar llamado Pachanga.
Xaquín Domínguez
Actor y Formador

25 de junio de 2014

Consumo colaborativo o negocio


Recientemente a través de la problemática surgida entre taxistas y UBER con las distintas manifestaciones y protestas que han protagonizado los conductores profesionales se ha puesto de manifiesto el posible “lado oscuro” del consumo colaborativo puesto que mueve altas cifras de negocio a nivel mundial. Sin embargo las reivindicaciones de los sectores tradicionales pueden parecer excesivas y no parecen responder a la problemática actual de los ciudadanos, sino que más bien responden a intereses económicos e inmovilistas sin tener en cuenta el factor principal que hace de ellos un negocio: los USUARIOS.


En la actual época de crisis el consumo colaborativo responde a intereses de ciudadanos que se basan en el uso racional de medios y servicios, optando con ello a servicios de similares características a los ofrecidos por operadores del mercado por un precio final menor y sin la intervención que hasta ahora resultaba necesaria. Cierto es que ha de buscarse la protección de los consumidores y cierto es también que no siempre estos intermediadores la proporcionan. El usuario consciente de que el sistema legal de quejas es irreverente ante una desviación del servicio opta por contratarlo de forma directa de usuario a usuario arriesgando de forma mesurada, basándose en el servicio que otros consumidores ya han recibido, lo que en parte garantiza de un modo más hábil un servicio óptimo.

Resulta curioso observar en países como España, Portugal o Grecia que el consumo colaborativo es sensiblemente superior a la media europea, debido a que es precisamente en estos estados en donde la crisis ha sido más dura.

Sí, indudablemente el consumo colaborativo que permiten las apps tecnológicas también es un negocio, pero precisamente en estos tiempos de contracción económica no debemos olvidar que responde a intereses de la gente de a pié y sobretodo facilita un consumo que de otro modo no sería posible.

Si deseas más información sobre consumo colaborativo accede a la web: http://www.consumocolaborativo.com

Blanca Del Hoyo Ruiz